Cómo afecta el clima nuestra salud

La temperatura, la humedad, las precipitaciones, los vientos y, en general, todos los factores meteorológicos tienen una gran influencia sobre nuestro organismo, a veces es buena, pero a veces es perjudicial. Pero ¿hasta qué punto llega esta relación? ¿Qué repercusiones puede tener el cambio climático en nuestra salud?

Los humanos estamos influenciados por nuestro entorno: los animales, las plantas, el cosmos y, por supuesto, el clima. Una relación que se extiende desde el origen de los tiempos y que no podemos evitar ni ignorar.

Olas de calor, huracanes, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos tienen un efecto directo y muy evidente sobre la vida y la salud física y mental de quién los sufre.

Y no sólo eso, la climatología también puede afectarnos de otras maneras menos perceptivas. Los cambios de temperatura, la lluvia, los vientos, la presión atmosférica...alteran e inciden en el funcionamiento de nuestro cuerpo aunque nosotros no nos demos cuenta de ello. Según todas estas ideas, han surgido términos como el de "meteopatias" para denominar las enfermedades provocadas por los elementos relacionados con el clima, por lo que no es un caso aislado, sino que afecta a una buena parte de las personas que habitamos en el planeta.

Se estima que un tercio de la población es muy sensible a ellos, otro tercio sólo se ve influido por los grandes cambios climáticos y el resto no nota ningún efecto.

Sin embargo, hay que tener presente que los fenómenos meteorológicos no afectan a todas las personas del mismo modo y que la sensibilidad aumenta con la edad, la mala forma física y la debilidad causada por enfermedades.

En cualquier caso, es importante conocer como repercuten los fenómenos meteorológicos en nosotros, no sólo para comprender mejor muchas de nuestras dolencias físicas o de nuestras sensaciones, sino para responder mejor a las necesidades que estos fenómenos nos plantean y que muchas veces ignoramos.

Todos los factores climatológicos ejercen alguna influencia sobre nuestro organismo, pero no todos lo hacen ni de la misma forma ni en el mismo grado. 

Los que tienen un mayor efecto que son los que analizaremos son, la temperatura, la humedad, la presión atmosférica y la ionizacion.

Temperatura afecta a la salud

Es uno de los factores climatológicos que más influye en nosotros, y sus variaciones extremas (frío o calor intensos) producen importantes, y a veces, graves trastornos de salud. 

Todos sabemos que las bajas temperaturas debilitan nuestro sistema inmunológico, provocan una contracción de los vasos sanguíneos y aumentan nuestro metabolismo basal. También empeoran las enfermedades crónicas, sobre todo de las cardiacas y respiratorias.

No podemos olvidar que en invierno solemos concentrarnos en lugares cerrados, favoreciendo se el contagio de enfermedades infecciosas como la gripe, la neumonía o la varicela.
Las bajas temperaturas nos incitan a comer más y a no practicar mucho ejercicio, lo que a la larga provoca un exceso de peso.

En el caso opuesto, el calor intenso, dilata los vasos sanguíneos, aumenta la sudoración, favorece la pérdida de agua y de electrolitos a través de la piel, aumentan los problemas digestivos, disminuye la presión arterial y hay una tendencia a la fatiga y al bajo tono vital en general.

En situaciones muy extremas, incluso se puede dar el llamado "golpe de calor", que causa una elevación de la temperatura corporal, deshidratación, dolor de cabeza, sudoración intensa, calambres y, en los casos más graves, puede ocasionar la muerte.

Por otra parte, el calor se utiliza por ejemplo en los sillones de masaje y las terapias de masaje para relajar los músculos y predisponerlos al tratamiento.

A nivel psicológico y emocional, las bajas temperaturas nos afectan negativamente, mientras que las temperaturas más cálidas y sin viento nos hacen sentir mejor.

El aumento del número de horas de sol en primavera y en verano hace que la melatonina (hormona encargada de regular el ritmo biológico) disminuya y, debido a ello, se origine un estado eufórico, lo que vulgarmente llamamos "la primavera la sangre altera".

La humedad ambiental

Esta muy ligado a la temperatura. Con una humedad intensa, que superé el 75%, las enfermedades reumáticas, la artritis o la artrosis empeoran y, además, la sudoración normal se complica, por lo que se hace trabajar más al riñón al aumentar la eliminación de líquidos a través de el. Aunque eso si, mejora la bronquitis y el asma.

Por el contrario, si el nivel de humedad es muy bajo (menor a un 25%), aumenta la sequedad de la piel y de las mucosas, y se incrementan las infecciones respiratorias. Más información

Presión atmosférica.

¿Por qué nos afecta la presión atmosférica? Porque nuestro organismo tiene muchas cavidades internas rellenas de líquido o aire bajo diferentes presiones, y éstas se pueden alterar cuando en el exterior cambia la presión.

Su variación afecta, sobre todo, al sistema nervioso central y al aparato cardiovascular.
Las alteraciones más llamativas aparecen cuando se superan los 3000 metros de altura, a partir de los cuales se produce el denominado "mal de altura", que conlleva trastornos respiratorios, taquicardia, sensación de falta de aire, dolor de cabeza, pesadez, apatía, disminución de la agudeza auditiva y fatiga muscular.

Carga eléctrica o ionizacion

Es algo menos conocida, pero ejerce una gran influencia sobre nuestro organismo.

Su formación es consecuencia de la acción que tiene la radiación ultravioleta sobre el aire, liberando algunos electrones de sus moléculas. Estos electrones, al unirse a otras moléculas, las trasforman en iones negativos, mientras que las moléculas originales se convierten en iones positivos.

Los ambientes con muchos iones positivos provocan dolores de cabeza, congestión nasal, aumento de la presión arterial, ronquera y dolor de garganta, además de irritabilidad, estrés y ansiedad. Esto no es muy frecuente, y suele suceder poco antes de la llegada de fuertes vientos o de una tormenta.

Vientos

Provoca grandes alteraciones físicas y psicológicas en las zonas donde sopla con mucha fuerza. 

Mientras que los vientos del norte aumentan la percepción del dolor a las personas con reumatismo, los vientos del sur provocan irritabilidad, insomnio, angustia, fatiga, palpitaciones o ataques depresivos.

Lluvia y nieve.

En las personas que tienen problemas bronquiales, ambos fenómenos provocan una sensación de ahogo, y cuando se presentan de improviso, aumentan los ataques de asma. 

Personas especialmente sensibles, horas antes de que comience a nevar, se ponen irritables y sienten desasosiego, disminuye su apetito, les cuesta concentrarse y su sueño se lateral. Sin embargo, cuando termina de nevar, esas sensaciones dejan paso a otras de tranquilidad y paz.

Niebla.

Agudiza la bronquitis, mejora el asma, y si se prolonga durante varios días, puede despertar preocupación, depresión y excitación nerviosa.